domingo, 23 de noviembre de 2008

Tarde

No encuentro otro adjetivo para describir la acción de Gallardón y su equipo al cerrar 4 discotecas días después de la muerte del joven a manos del protero de una de esas discotecas.

¿Tiene que morir alguien para que otros reaccionen?
Es triste, pero la respuesta es .

Esto dice la noticia de El País: "El Ayuntamiento de Madrid ha clausurado en los dos últimos días cuatro bares de copas y discotecas de la capital que carecían de las medidas de seguridad y de las licencias para ejercer esa actividad." Y, un servidor, ingenuo como pocos, se pregunta, y ¿por qué no las habían cerrado antes? Si carecían de dichas medidas y licencias, ¿a qué esperaban?

Además, parece ser que la Policía había presentado numerosas denuncias contra algunos de estos locales. Y numerosas es decir poco. Sólo contra uno, 20 denuncias. ¿Qué pasa que la Policía denuncia sin razón y entonces no le hacen caso?

Otro aspecto es éste: "El Ayuntamiento de Madrid había ordenado la clausura y precinto de las instalaciones en enero de 2007". Y estamos en noviembre de 2008. Es decir, casi 2 años desde que decide la clausura de un local hasta que lo cierran. Y seguiría abierto si no fuera por la agresividad de sus porteros. Ésta también da para rato, pero lo que quería resaltar es que hace falta que pase algo para que las autoridades actúen.

Por ejemplo, ¿un edificio no es seguro en caso de mergencia? Pues hasta que no haya un incendio y se compruebe que era una ratonera no se hace nada. Y así nos va: con soluciones después del suceso que no debería haber pasado si se hubieran tomado antes las medidas oportunas.

1 comentario:

senses or nonsenses dijo...

ahora parece que se pone el acento mediático en los porteros. está bien, si soluciona algo... pero es una cortina de humo.
por qué no se armó tanto revuelo cuando murió un joven guineano a la salida de una disco? y ahora sí.

saludos
y encantado con tus palabras y de empezar una comunicación bloguera.
un abrazo.