“Que te traigan mucho los reyes” dicen.
Y ¿qué hago con ese ‘mucho’? ¿‘Mucho’ qué?
¿No será mejor que me traigan algo bonito? O que me guste lo que me traigan. Es posible también que sepan lo que me gusta y me lo traigan. Eso sería lo mejor. O que me traigan algo que me quede bien si se trata de ropa o un complemento. Y, por qué no, que me animen y me apoyen con una sencilla tarjeta con sus mejores deseos. Que haya alguna sorpresa que alguien no se espera. Que ya no tenga que madrugar para que los reyes hayan dejado sus regalos (para algo pasan por delante de casa).Que no me toque la haba si es que como roscón de reyes. Que no tenga un familiar al que le haga gracia que en su casa los reyes me traigan carbón.
En estos días que me ha tocado vivir parece primar la cantidad sobre la calidad: “Que te traigan mucho los reyes”. En ese caso respondo “igualmente”. Y lo hago con cierta aflicción por comprobar que esa persona también ha caído, aunque ya lo supiera antes. “Que te traigan lo que más quieras” me parece mil veces mejor. Alguna vez la he dicho pero, desde ya, la pondré más en práctica. Ahora preguntaré si les han traído lo que más querían (puesto que ya han pasado los reyes).
Si a uno le preguntan “¿qué te han traído los reyes?” es con ánimo de saber y de interesarse, no seré tan retorcido como para decir que es, directamente, para comprobar cuán buenos son la familia y los amigos de uno y si se estiran por estas fechas.
Hablando de ser bueno... que a los niños pequeños les digan que tienen que ser buenos porque los Reyes lo ven todo pase. Por donde no paso es porque me pregunten si fui bueno. ¿Acaso a cierta edad los regalos van en función de eso? Tal vez me esté tomando en serio una simple pregunta, pero es que no me hace gracia eso de “¿fuiste bueno? ¿te trajeron mucho los reyes?”.
A la vuelta de Navidad, prefiero preguntar “¿qué tal las vacaciones?” para que no se vean presionados a enumerar de buenas a primeras lo que han recibido o si han recibido algo. Me parece mejor conocer si las ha pasado en familia, si ha estado allí o allá, si ha tenido que trabajar. En fin, la situación personal. No un mero recuento del dinero gastado en unos regalos a veces forzados.
Incluso, y lo más básico, es desear que uno se lo pase bien. Ah, perdóneme, había olvidado que eso se daba por hecho. Pero lo cierto es que las sonrisas de plástico están de oferta en esta época del año, no como otros productos, por ejemplo, los mensajes personalizados, que están escasos.
Rincón donde doy rienda suelta a algunos de mis pensamientos, preocupaciones o desvaríos varios sin pretensión alguna. Antes llamado Donde habite el olvido, me he dado cuenta de que lo aquí depositado no se olvida. De ahí el cambio.
lunes, 7 de enero de 2008
martes, 4 de diciembre de 2007
Diversión y obtención de resultados
Lloré. Quién sabe por qué. Tal vez por rabia. Porque las cosas no son como uno las ve. Porque la perspectiva de otros es distinta. Por el boca a boca. Porque no se dirigen al que podría resolver la cuestión con la ayuda del otro. Porque se dirigen a otras personas y les cuentan lo que ellos han entendido. Y porque estas otras no lo entienden como las primeras pero tampoco como yo lo he querido decir. Tal vez porque no me explico.
Porque me tomo las cosas demasiado en serio. Porque entiendo comprometerse con algo de forma diferente a como lo entienden otros. Porque, y tengo miedo de pensarlo siquiera, me dedicaría ello. De ahí que mi compromiso sea mayor. Pero ahí me equivoco de parte a parte: lo hacemos para pasarlo bien.
Porque he considerado un reto personal el que salga adelante. Y no es así. Esto es un trabajo en equipo. Y todos necesitamos un empujoncito, apoyarnos en alguien. Sin embargo, creo que no me estoy apoyando en nadie y que me estoy dejando llevar. También todos necesitamos centrarnos de vez en cuando, pero no con gritos, como lo he intentado; si no con un ‘por favor’ y alguna palabra amable. Lo siento.
No podemos dar nada por supuesto. No puedo decir algo así como ‘si no viene es que no le interesa’ sin contar con la persona de la que hablo. No puedo decir algo así como ‘si no viene que lo haga Fulanito’. No puedo. Pero no razono y se me escapa. Y digo eso. Hasta puede que cosas peores. Precisamente porque le adjudico a cada uno el compromiso que yo adquiero con ello.
No obstante, no puede hacerse caso de lo que otros nos digan que han dicho de nosotros si esas palabras cambiarán acciones que pensábamos llevar a cabo. Debe hablarse, en esos casos, con el que ha dicho algo que nos atañe y dejarle claro lo que sea y lo que pensamos nosotros de esa cuestión.
Pensé que alguien tenía que tirar del proyecto para que saliera adelante. Está claro que me equivoqué. Pensé que hacía falta orden para coordinar un poco a todos en sus respectivas responsabilidades. Está claro que con mi forma de llevarlo lo único que he conseguido ha sido dejar atrás a personas que necesitamos ahora.
O bien no entiendo tampoco el orden como algo productivo, si no como algo que impida que nos divirtamos. Venimos a divertirnos, eso está claro. Y me resulta enormemente grato divertirme. Asimismo, me satisface enormemente que las cosas vayan saliendo. ¿Se puede conjugar la diversión con la obtención de resultados? Espero que sí.
Siento haberme sobrepasado y no haber contado con todos. Ahora lo único que puedo hacer es lamentarme y no gritar. Lo siento de veras.
Porque me tomo las cosas demasiado en serio. Porque entiendo comprometerse con algo de forma diferente a como lo entienden otros. Porque, y tengo miedo de pensarlo siquiera, me dedicaría ello. De ahí que mi compromiso sea mayor. Pero ahí me equivoco de parte a parte: lo hacemos para pasarlo bien.
Porque he considerado un reto personal el que salga adelante. Y no es así. Esto es un trabajo en equipo. Y todos necesitamos un empujoncito, apoyarnos en alguien. Sin embargo, creo que no me estoy apoyando en nadie y que me estoy dejando llevar. También todos necesitamos centrarnos de vez en cuando, pero no con gritos, como lo he intentado; si no con un ‘por favor’ y alguna palabra amable. Lo siento.
No podemos dar nada por supuesto. No puedo decir algo así como ‘si no viene es que no le interesa’ sin contar con la persona de la que hablo. No puedo decir algo así como ‘si no viene que lo haga Fulanito’. No puedo. Pero no razono y se me escapa. Y digo eso. Hasta puede que cosas peores. Precisamente porque le adjudico a cada uno el compromiso que yo adquiero con ello.
No obstante, no puede hacerse caso de lo que otros nos digan que han dicho de nosotros si esas palabras cambiarán acciones que pensábamos llevar a cabo. Debe hablarse, en esos casos, con el que ha dicho algo que nos atañe y dejarle claro lo que sea y lo que pensamos nosotros de esa cuestión.
Pensé que alguien tenía que tirar del proyecto para que saliera adelante. Está claro que me equivoqué. Pensé que hacía falta orden para coordinar un poco a todos en sus respectivas responsabilidades. Está claro que con mi forma de llevarlo lo único que he conseguido ha sido dejar atrás a personas que necesitamos ahora.
O bien no entiendo tampoco el orden como algo productivo, si no como algo que impida que nos divirtamos. Venimos a divertirnos, eso está claro. Y me resulta enormemente grato divertirme. Asimismo, me satisface enormemente que las cosas vayan saliendo. ¿Se puede conjugar la diversión con la obtención de resultados? Espero que sí.
Siento haberme sobrepasado y no haber contado con todos. Ahora lo único que puedo hacer es lamentarme y no gritar. Lo siento de veras.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Información y comunicación
El Código de Ética y Deontología Médica de España dice muchas cosas. Pero no puedo dejar de destacar esto:
"... la información deberá ofrecerse al paciente de modo que no resulte perjudicial para el enfermo..."
¿Cómo que "de modo que no resulte perjudicial"? A veces esto tiene que ser harto difícil. ¿Y si lo que tienes que decir es algo 'gordo'? Tal vez el paciente se lo espere, pero no por ello dejará de ser duro saber que debes operarte de algo o conocer que conlleva sus riesgos y que existen complicaciones por muy buenas manos en las que estés. A veces creo que será incluso más duro decirle determinadas cosas a un familiar
La Ley de autonomía del paciente y de documentación clínica dice también muchas cosas. Pero destaco éstas:
"La información será verdadera, comprensible y adecuada a las necesidades del paciente y le ayudará en la libre toma de decisiones"
Y me gustaría resaltar aún más esa forma de tomar decisiones: "libre". No sé cómo será de libre si lo más probable es que le estés descubriendo un mundo nuevo al paciente. Como dijo López Lara (que me da Oncología y Medicina Paliativa), es como si vas a comprarte un coche y no tienes ni idea y te fías de las ventajas que te dice el vendedor de los automóviles que tenga. Ya no estás siendo libre.
Debes contarle todo al enfermo. Primero, por deber moral. Segundo, por deber legal. Y tercero, para prevenir una demanda. Pero, en ningún caso, debe actuarse para cubrirse las espaldas, si no para curarle y, si no fuera posible, aliviarle. Ahora bien, llega la Ley de autonomía del paciente y de documentación clínica y dice:
"Persiste el privilegio terapéutico sin información inmediata del médico"
Así que, después de ahondar en el derecho a la información del paciente (y en Medicina Paliativa añádase 'y de la familia'), te salen con que, 'de buenas a primeras', puedes decidir que algo no se lo contarás porque no le hará bien. Hete ahí un reducto de la medicina paternalista.
Creo que le contaré a mis pacientes lo que les pasa si quieren saberlo y sin palabras técnicas. Espero adquirir la destreza suficiente para transmitir confianza y que crean en mí para recuperarse o para prepararse para lo que venga.
"... la información deberá ofrecerse al paciente de modo que no resulte perjudicial para el enfermo..."
¿Cómo que "de modo que no resulte perjudicial"? A veces esto tiene que ser harto difícil. ¿Y si lo que tienes que decir es algo 'gordo'? Tal vez el paciente se lo espere, pero no por ello dejará de ser duro saber que debes operarte de algo o conocer que conlleva sus riesgos y que existen complicaciones por muy buenas manos en las que estés. A veces creo que será incluso más duro decirle determinadas cosas a un familiar
La Ley de autonomía del paciente y de documentación clínica dice también muchas cosas. Pero destaco éstas:
"La información será verdadera, comprensible y adecuada a las necesidades del paciente y le ayudará en la libre toma de decisiones"
Y me gustaría resaltar aún más esa forma de tomar decisiones: "libre". No sé cómo será de libre si lo más probable es que le estés descubriendo un mundo nuevo al paciente. Como dijo López Lara (que me da Oncología y Medicina Paliativa), es como si vas a comprarte un coche y no tienes ni idea y te fías de las ventajas que te dice el vendedor de los automóviles que tenga. Ya no estás siendo libre.
Debes contarle todo al enfermo. Primero, por deber moral. Segundo, por deber legal. Y tercero, para prevenir una demanda. Pero, en ningún caso, debe actuarse para cubrirse las espaldas, si no para curarle y, si no fuera posible, aliviarle. Ahora bien, llega la Ley de autonomía del paciente y de documentación clínica y dice:
"Persiste el privilegio terapéutico sin información inmediata del médico"
Así que, después de ahondar en el derecho a la información del paciente (y en Medicina Paliativa añádase 'y de la familia'), te salen con que, 'de buenas a primeras', puedes decidir que algo no se lo contarás porque no le hará bien. Hete ahí un reducto de la medicina paternalista.
Creo que le contaré a mis pacientes lo que les pasa si quieren saberlo y sin palabras técnicas. Espero adquirir la destreza suficiente para transmitir confianza y que crean en mí para recuperarse o para prepararse para lo que venga.
martes, 13 de noviembre de 2007
Preguntar para conocer
Otro lado ‘divertido’ de las JEEM (y de cualquier reunión de cierto número de personas antes desconocidas que se precie) es el de los chismorreos. En mi caso, que alguien diga una supuesta intimidad mía a dos personas que conozco desde hace un día y medio y con las que me llevo bien.
¿Por qué no me preguntan a mí para conocerme o, si creen que me conocen de día y medio, para confirmar o rechazar sus teorías en vez de elucubrar intentando dilucidar entre ellos si soy gay o no? Ya han visto que no muerdo.
Por otra parte, aunque esas personas a las que se dirijan me conozcan más, ¿acaso debe uno presentarse diciendo ‘hola, me llamo tal y soy cual’? Siempre digo que no voy a hacerme una camiseta poniendo lo que me gusta y lo que no. Un gran amigo me dijo que eso es como si, de buenas a primeras, vas diciendo por ahí que el pollo no te gusta con tal cosa o cocinado de tal forma. Y yo le dije, tienes razón.
Es como si tuviéramos que hacernos una ficha al conocernos: ¿alguna enfermedad importante? ¿alguna operación o ingreso hospitalario? ¿alérgico a algún medicamento? ¿a alguna otra cosa? ... ¿color preferido? ¿tendencia sexual?
A medida que nos relacionamos con las personas surgirán cosas que hagan que las conozcamos. Por ejemplo, si alguien, volviendo a la situación anterior, es alérgico al huevo; y varias personas que se conocen de hace un día comen juntas y hay huevo; el alérgico puede que lo diga o puede que no. O puede que alguien le pregunte si no le gusta el huevo al ver que no se lo come. Y entonces conozcan su alergia al huevo.
Así pues, el conocimiento nace de la experiencia. Seguro que algún filósofo lo dijo ya hace mucho tiempo.
Que los ‘conocidos recientes’ pregunten algo no me importa, lo que me importa es que no me pregunten a mí. ¿Quién mejor que uno mismo para resolver cuestiones como ésta?
¿Por qué no me preguntan a mí para conocerme o, si creen que me conocen de día y medio, para confirmar o rechazar sus teorías en vez de elucubrar intentando dilucidar entre ellos si soy gay o no? Ya han visto que no muerdo.
Por otra parte, aunque esas personas a las que se dirijan me conozcan más, ¿acaso debe uno presentarse diciendo ‘hola, me llamo tal y soy cual’? Siempre digo que no voy a hacerme una camiseta poniendo lo que me gusta y lo que no. Un gran amigo me dijo que eso es como si, de buenas a primeras, vas diciendo por ahí que el pollo no te gusta con tal cosa o cocinado de tal forma. Y yo le dije, tienes razón.
Es como si tuviéramos que hacernos una ficha al conocernos: ¿alguna enfermedad importante? ¿alguna operación o ingreso hospitalario? ¿alérgico a algún medicamento? ¿a alguna otra cosa? ... ¿color preferido? ¿tendencia sexual?
A medida que nos relacionamos con las personas surgirán cosas que hagan que las conozcamos. Por ejemplo, si alguien, volviendo a la situación anterior, es alérgico al huevo; y varias personas que se conocen de hace un día comen juntas y hay huevo; el alérgico puede que lo diga o puede que no. O puede que alguien le pregunte si no le gusta el huevo al ver que no se lo come. Y entonces conozcan su alergia al huevo.
Así pues, el conocimiento nace de la experiencia. Seguro que algún filósofo lo dijo ya hace mucho tiempo.
Que los ‘conocidos recientes’ pregunten algo no me importa, lo que me importa es que no me pregunten a mí. ¿Quién mejor que uno mismo para resolver cuestiones como ésta?
lunes, 5 de noviembre de 2007
Primeras JEEM
60 personas de 23 facultades. Varios objetivos. Y muchas ganas. Ganas de poner cosas en común. Ganas de conocer gente. Ganas de viajar (horas en algunos casos). Ganas de pasarlo bien. Ganas de 'perder' el tiempo por otros 30.000 estudiantes como nosotros.
No, como nosotros no. Ellos están tranquilamente en sus casas velando por su futuro formativo y por su futuro profesional. En cambio, nosotros, y sobre todo unos pocos de nosotros; 'prefieren' no solo velar por su propio futuro a corto y largo plazo, si no también por el de todos los estudiantes de Medicina.
Risas. Hielo. Bromas. Cánticos. Brindis. Charlas hasta tarde, íntimas o no. Líos, a veces más rápidos y otras... no tanto. Promesas de viajes de vuelta. Ojeras. Cabezadas.
Y, no obstante, madrugón para escuchar (no para oír) interesantes conferencias, para participar en mesas redondas (en los dos sentidos), para descansar a media mañana (o no), para votar nuestros designios, para volve a liarnos la manta a la cabeza y prometer más participación.
Eso, a bote pronto, parecen haber sido mis primeras JEEM para mí. Seguro que dentro de un tiempo entiendo que esto significa aún más de lo que creo ahora. Gracias JB y, por supuesto, gracias al CO de Zaragoza.
No, como nosotros no. Ellos están tranquilamente en sus casas velando por su futuro formativo y por su futuro profesional. En cambio, nosotros, y sobre todo unos pocos de nosotros; 'prefieren' no solo velar por su propio futuro a corto y largo plazo, si no también por el de todos los estudiantes de Medicina.
Risas. Hielo. Bromas. Cánticos. Brindis. Charlas hasta tarde, íntimas o no. Líos, a veces más rápidos y otras... no tanto. Promesas de viajes de vuelta. Ojeras. Cabezadas.
Y, no obstante, madrugón para escuchar (no para oír) interesantes conferencias, para participar en mesas redondas (en los dos sentidos), para descansar a media mañana (o no), para votar nuestros designios, para volve a liarnos la manta a la cabeza y prometer más participación.
Eso, a bote pronto, parecen haber sido mis primeras JEEM para mí. Seguro que dentro de un tiempo entiendo que esto significa aún más de lo que creo ahora. Gracias JB y, por supuesto, gracias al CO de Zaragoza.
domingo, 28 de octubre de 2007
Sueño teatro
Para la mayoría, entretenimiento. Habrá quien vaya asiduamente a representaciones con un nivel increíble. Ya me gustaría a mí. Aquí la oferta no es muy amplia que digamos y no estoy al día de lo que hay. Pero esa es otra historia.
Para otros, nada. El teatro, compartir unas emociones con unos personajes y sus historias, aunque sea como público; no significa nada. Para mí, asistir a una representación bien hecha es más que vivir un concierto extraordinario en primera fila. Pero esa es otra historia.
Para unos pocos, su vida. Ellos se introducen en la vida de multitud de personas y tienen la posibilidad de sentir con ellas. No sé si los envidio. Tal vez porque desconozco lo difícil que es abrirse un hueco. Sin embargo, imagino que debe ser sacrificado.
Llega una época del año en que me ronda por la cabeza las preguntas que a veces podemos hacernos: ¿y si hubiera hecho otra cosa? ¿y si me hubiera atrevido con lo que parece un sueño? ¿me vendría grande este traje?
Las respuestas no las sabré. Pero me contento pensando que lo que hago me gusta, y mucho. Y pensando que, en un futuro, me gustará ayudar a la gente en su día a día, de otra forma. No desde un escenario siendo alguien distinto cada temporada, siendo alguien desconocido para todos y conocido por los míos.
Me contentaré con ser alguien para quien me vea al otro lado de la mesa y con escucharle. Espero poder resolver el día a día de esas personas y ser alguien para ellos, aparte de para los míos.
Para otros, nada. El teatro, compartir unas emociones con unos personajes y sus historias, aunque sea como público; no significa nada. Para mí, asistir a una representación bien hecha es más que vivir un concierto extraordinario en primera fila. Pero esa es otra historia.
Para unos pocos, su vida. Ellos se introducen en la vida de multitud de personas y tienen la posibilidad de sentir con ellas. No sé si los envidio. Tal vez porque desconozco lo difícil que es abrirse un hueco. Sin embargo, imagino que debe ser sacrificado.
Llega una época del año en que me ronda por la cabeza las preguntas que a veces podemos hacernos: ¿y si hubiera hecho otra cosa? ¿y si me hubiera atrevido con lo que parece un sueño? ¿me vendría grande este traje?
Las respuestas no las sabré. Pero me contento pensando que lo que hago me gusta, y mucho. Y pensando que, en un futuro, me gustará ayudar a la gente en su día a día, de otra forma. No desde un escenario siendo alguien distinto cada temporada, siendo alguien desconocido para todos y conocido por los míos.
Me contentaré con ser alguien para quien me vea al otro lado de la mesa y con escucharle. Espero poder resolver el día a día de esas personas y ser alguien para ellos, aparte de para los míos.
viernes, 19 de octubre de 2007
Minutos paralizantes
Si fue a la fiesta no le vi.
Pero me lo pasé muy bien. Como siempre que salgo con gente tan estupenda como la que he encontrado aquí y me ha encontrado a mí aquí.
Eso, anoche, me bastó.
Un minuto decido que actúo.
Y al minuto siguiente pienso que mejor no.
Anoche alguien me dijo que fuera más discreto. Yo dije algo así como ‘qué más da’. Ése era un minuto dispuesto a actuar. Alguien se acerca por detrás y te tapa los ojos y te rodea, ¿qué haces? Pues pensar que es alguien conocido y seguirle la corriente.
Pero a continuación llega el momento de decir algo a alguien no tan conocido y, al mismo tiempo, el minuto en el que pienso mejor no. Son los 'minutos paralizantes'.
Seguro que esta noche tengo una compañía similar a la de anoche pero, ¿habrá ‘minutos paralizantes’? En ese caso, ¿cuándo? Estas y otras preguntas, puede que tengan respuestas. Y puede que las respuestas me gusten.
Pero me lo pasé muy bien. Como siempre que salgo con gente tan estupenda como la que he encontrado aquí y me ha encontrado a mí aquí.
Eso, anoche, me bastó.
Un minuto decido que actúo.
Y al minuto siguiente pienso que mejor no.
Anoche alguien me dijo que fuera más discreto. Yo dije algo así como ‘qué más da’. Ése era un minuto dispuesto a actuar. Alguien se acerca por detrás y te tapa los ojos y te rodea, ¿qué haces? Pues pensar que es alguien conocido y seguirle la corriente.
Pero a continuación llega el momento de decir algo a alguien no tan conocido y, al mismo tiempo, el minuto en el que pienso mejor no. Son los 'minutos paralizantes'.
Seguro que esta noche tengo una compañía similar a la de anoche pero, ¿habrá ‘minutos paralizantes’? En ese caso, ¿cuándo? Estas y otras preguntas, puede que tengan respuestas. Y puede que las respuestas me gusten.
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