miércoles, 4 de junio de 2008

Quería ir a Libia

Y se precipitó cogiendo el billete de ida y vuelta desde Túnez (puesto que es la mejor forma de llegar a Libia).

Debía traducir su pasaporte el árabe (y no por cualquier traductor), por lo que debía ir a Madrid o mandarlo. Cosa que no pasa con, por ejemplo, sus países limítrofes, Túnez o Egipto, por ejemplo. Esto cuesta entre 25 y 30 €.

Debía ir a la Embajada de Libia en Madrid (C/ Pisuerga 12, 28002 Madrid, Spain; +34 91 563 57 53) para pedir un formulario que de otros países puedes descargarte de la página web de su embajada.

Debía pedir un visado, cuyos gastos de tramitación por una agencia cualquiera cuestan 40 €, además de las tasas del consulado (65 €) y sin olvidar el suplemento de Libia (porque sí) de 45 €. Es decir, 150 € + 16% IVA = 174 €. A lo que deben añadirse 'unos euros' (10 en el caso de la consultada) por los gastos de gestión.

Al no estar en Madrid y no ser posible ir para 'perder' (más) tiempo con los trámites, los gastos de mensajería para enviar todo (pasaporte, 3 fotos, copia de la reserva de avión y de la reserva de alojamiento, formulario y demás) ascienden a, más o menos, 30 €.

Así que barajaba la cantidad de 244 € (y el vuelo le había costado 190 €), sin contar la reserva de hotel, hostal o albergue pertinente, aunque fuera para 2 noches. Pero esto no era lo más difícil.

A día de hoy, 3 de junio de 2008, y desde el pasado 7 de enero de 2008; pueden, repito, pueden exigir la posesión de 1000 dólares o su equivalente en otras monedas como el euro. Esta obligación incluye tanto a los turistas que viajen individualmente o por su cuenta como a aquellos que lo hagan en grupos organizados a través de agencia, y es independiente de la obligación de obtener el correspondiente visado. El incumplimiento de esta norma puede provocar la expulsión inmediata del país y una multa a la compañía aérea. Los pasajeros pueden ser obligados a demostrar que cumplen este requisito a un oficial de inmigración a su llegada a Libia.

Esto dice, actualizado a 5 de mayo de 2008, la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores: "Recientemente, parece que esta exigencia ha sido modificada, en el sentido de excluir de ella a los nacionales de una serie de países, entre los que se encuentra España. De acuerdo con estas informaciones, los turistas españoles no estarían obligados a acreditar medios económicos por dicho importe, no obstante, lo cual se recomienda encarecidamente al viajero español que se informe concretamente acerca de este requisito tanto ante la agencia de viajes como ante la Embajada libia en España, al efectuar su solicitud de visado y previamente a viajar."

Informado y reinformado, parece ser que este último 'requisito' depende de quién esté en la frontera. Así que no queda otra que quedarse en Túnez, donde seguro que la diversión no faltará. Y perder el billete a Libia. Promete que otra vez será.

Firmado: un viajero desilusionado.

domingo, 25 de mayo de 2008

Discurso del Velamen 2008

Excelentísimas autoridades (ejem), finalistas, familiares, amigos:

No sabía si improvisar o no. Tranquilos, no se trata de nada de Pirandello. Así no tendréis que practicar esa costumbre que se ha perdido el Día del Agua, pero que cumplís muy bien con los directadores. Al final di con un fragmento de un libro. Espero que os guste:

“Cada hombre sobre la faz de la Tierra tiene un tesoro que le está esperando”, dijo su corazón. “Nosotros, los corazones, acostumbramos a hablar poco de estos tesoros, porque los hombres ya no tienen interés en encontrarlos. Sólo hablamos de ellos a los niños. Después, dejamos que la vida encamine a cada uno en dirección a su destino. Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado y que es el de la Leyenda Personal, y de la felicidad.

Con este fragmento de Paulo Coelho, de El Alquimista, no he querido si no señalar algo que me parece irrefutable: debemos escuchar a nuestro propio corazón.

Al venir aquí, realmente puede que escuchara poco a mi corazón. Pero me ha descubierto, cuando yo venía por un año a esta ciudad (se ve que he amarrado bien), que las cosas deben tomarse según vienen y aprovecharse de ellas. Esto va, sobre todo, por los nuevos, de los cuales a algunos les cuesta un poco más que a otros involucrarse. No os pido que os apuntéis a todo, que entonces no se estudia, para qué nos vamos a engañar. Pero, al menos, que se os vea. Aunque lo normal sería que esos a los quiero dirigirme no estén aquí.

Podría hablar del teatro, ese teatro que nosotros construimos cada año. Y es que despido a tres colegiales que, aparte de buena gente, como tanta otra que ha pasado y pasa por aquí; son tres chicos que han participado en el grupo de teatro ALTAIR. Es que se me llena la boca y no se me cae el diente. Eloísa está debajo de un almendro, Escuadra hacia la muerte, El cero transparente y Esta noche se improvisa no son sólo un puñado de obras de teatro. Nos han visto currar, codo con codo, levantando paredes y abriendo puertas si era necesario.

Pero es que no todo son luces, fulgores, pasiones desatadas... Bueno, estas tal vez. También tenemos nuestras rachas de concentración. De hecho, ahora estaremos más juntos. No, no, es lo que estáis pensando, me refiero a todos, por la obra de la biblioteca, que nos deja mucho sitio.

Pero no he venido aquí a hablar de libros, que estamos de celebración. Me gustaría agradecer, ya que se me da esta oportunidad, el compañerismo y el buen ambiente que aquí se respira en general, metamos los goles que metamos en el interno y gane quien gane, ... Y que, pese a que hacemos algunas cosas independientes, bien que nos juntamos luego, no sólo de fiesta, también para el deporte, aunque sea para animar en alguna final.

Por eso, os emplazo, si os emplazo para dentro de, digamos, 10 años, parafraseando a mi hermano Osama, a ver dónde anda cada uno. Pero seguro que no pasa tanto tiempo sin que tengamos noticias los unos de los otros. Sobre todo porque, siendo cada uno de un sitio, siempre promocionamos nuestra tierra y sus fiestas, a las que nos invitamos.

¿Qué puedo decir de un Víctor Verde, un Diego de Muros y otro que lleva una bata rosa? Me despido del Decano que me aconseja, no sólo en nuestra carrera... y es que, como podéis observar, además de 3 de 4 de León, porque Patri no lo ha dicho, pero ya lo digo yo ... ¿¡quién domina!? ¡Medicina! vaya, contaba con que improvisara algún aludido. En fin, que somos 3 de 4 de esta carrera hablando desde aquí. Será que se nos hace algo larga o no tenemos tiempo para comprar y cocinar, entre otras cosas. Otro finalista es el robot de metal al que tantas canciones se le componen, bien merecidas, por supuesto; y el friki Farrufucked con el que este año he compartido menos desayunos pero no menos tiempo y que resulta un claro ejemplo de cómo uno puede irse abriendo año a año y ser más participativo en la vida colegial. De los otros dos, la participación es indiscutible. Enhorabuena a los tres.

Patri ya se ha despedido de la decena de chicas que son finalistas y lo ha hecho muy bien. Pero creo que merecen una mención especial por mi parte porque, aunque tengamos a Colón y Ramón y Cajal entre nosotros, hacemos multitud de cosas juntos. Por eso, mi más sincera enhorabuena a ellas también, en especial a Isa, Inés y Nati (que hace un año estaba aquí de pie).

Y ni ellos, ni yo mismo, ni ese de ahí que parece estar durmiéndose por lo que estoy soltando, sabíamos que yo estaría aquí, dispuesto a abrazaros a todos, especialmente a los finalistas.

Sólo una última premisa equiparable a la que Langos dijo al recoger el Víctor Verde. Somos así porque nos hacemos nosotros y nos hacen los demás. Y a mí me ha encantado ‘hacerme’ a todos vosotros.

Y, como diría Daniela Frías ‘chao nenes’.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Slide down hill



Deslizándose colina abajo.

Un placer la despreocupación que nos llenaba a lo largo de cuatro intensos días en Oslo. Un placer compartirlo con las personas que me acompañaron. O, más bien, a las que acompañé. Volvería a hacerlo. Sin dudar, como mejor salen las cosas. A la aventura:

''Vale, voy con vosotros. Y... ¿qué hay que ver en Oslo?''

Tal vez, con alguna persona en particular, si esta persona quiere, haga otro viaje. Pero un viaje más interior, más nuestro. Ni yo mismo lo sé. Hoy o mañana, pasado tal vez, me anime a saber si quiere hacer otro 'viaje' conmigo.

Y deslizarnos en un mar de emociones y sueños mientras el viento remueve sus cabellos y me hace sonreir.

jueves, 24 de abril de 2008

Noche improvisada

"Todo estaba en orden. La disposición del primer decorado, un jardín victoriano exterior al palacio, era sencilla: un telón de foro azul, laureles y geranios en recipientes de piedra, la sentimental estatua de una mujer con un laúd, y dos sillones de mimbre con cojines y reposapiés. Al costado del escenario había una mesa con la utilería. Registró la serie de objetos victorianos de Ambrose reunidos para los interiores: floreros, cuadros, abanicos, copas, incluso un caballito balancín. Un guante de cabritilla relleno de lana de algodón estaba preparado para la escena de la cárcel, y en verdad se parecía desagradablemente a una mano cercenada. Allí estaba la cajita de música, además del joyero con guarniciones de plata para el segundo acto."

Extracto del libro "La calavera bajo la piel", de P.D. James, que al leerlo un día antes de estrenar una obra con 'tu grupo de teatro' no puedes hacer nada más que esbozar una sonrisa. ¿Qué obra? "Esta noche se improvisa", de Pirandello.

jueves, 27 de marzo de 2008

27 de marzo

Existen varias hipótesis sobre los orígenes del teatro, cuyo Día Mundial es hoy, 27 de marzo, pero parece ser que la más estimulante tiene forma de fábula:

"Una noche, en tiempo inmemorial, un grupo de hombres se habían reunido en una caverna para calentarse en torno a un fuego y contarse historias. Cuando, repentinamente, uno ellos tuvo la idea de levantarse y de utilizar su sombra para ilustrar su relato. Al ayudarse con la luz de las llamas, hizo patentes sobre las paredes de la cueva a unos personajes de tamaño mayor que los naturales. Los otros, deslumbrados, reconocieron en las sombras al poderoso y al débil, al opresor y al oprimido, al dios y al mortal."


Lo siguiente es de Robert Lepage, hombre de teatro.

Hoy día, la luz de los proyectores sustituye a la fogata inicial y la maquinaria de escena, a las paredes de la caverna. Y con todo respeto a algunos puristas, esta fábula nos recuerda que la tecnología es la causa incluso del teatro y que no debe percibirse como una amenaza, sino más bien como un elemento enriquecedor.

La supervivencia del arte teatral depende de su capacidad para reinventarse integrando nuevas herramientas y nuevas lenguas. ¿Si no, cómo el teatro podría seguir siendo el testigo de todas las grandezas y de lo que está en juego en su tiempo y, al mismo tiempo, promover el acuerdo
entre los pueblos, si él mismo no demostrara apertura? ¿Cómo podría jactarse de ofrecer soluciones a los problemas de la intolerancia, la exclusión y el racismo, si, en su práctica propia, se negase a todo mestizaje y a toda integración?

Para representar al mundo en toda su complejidad, el artista debe proponer formas e ideas nuevas, confiando en la inteligencia del espectador, que es capaz así mismo de distinguir la silueta de la humanidad dentro del perpetuo juego de luces y sombras. Es cierto que jugando mucho con el fuego, el hombre corre el riego de quemarse, pero así alberga también la esperanza de convencer y de iluminar.


Y, siento decir, que lo tuve que oír en la radio para darme cuenta de que era hoy, 27 de marzo. No soy hombre de teatro, ni siquiera un hombre o 'del teatro', dentro de mí sólo hay un niño al que le encanta narrar historias, adoptar distintos papeles, para así comprender diversos personajes. Y, cada año, intento construir algo de teatro.

Es más, tal vez dentro de mí haya un hombre que no sólo sueña teatro, si no que lo construye. Eso sí, con ayuda de un puñado de amigos. A todos ellos (aunque no leen esto) gracias por nuestro mutuo aguante y nuestras ganas.

domingo, 2 de marzo de 2008

Ambigüedad

Ambiguo, gua. (Del lat. ambigŭus).
1. adj. Dicho especialmente del lenguaje: Que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusión.
2. adj. Dicho de una persona: Que, con sus palabras o comportamiento, vela o no define claramente sus actitudes u opiniones.
3. adj. Incierto, dudoso.

Anteanoche me dijeron, más o menos, que la imagen que se ve de mí es de cierta ambigüedad. Que no saben si me acerco como amigo o queriendo algo más. Por lo visto, genero cierta indecisión o, digamos, inseguridad, puesto que parece ser que no dejo claro lo que quiero.

Y yo me pregunto, ¿acaso sé lo que quiero? Y, si sé lo que quiero (que son muchas veces pero no todas), ¿no puede ser indecisión por mi parte en cuanto a la respuesta que puedan darme? ¿No puede ser que no sepa cómo abordar determinadas situaciones aunque sepa lo que quiero?

Somos humanos y, por eso, razonamos. Personalmente, a veces creo que demasiado. De hecho, aquí estoy, reflexionando y escribiendo. Alguna vez, en cambio, me han tachado de ‘lanzado’, pero creo que han sido las menos. Otro historia es si de verdad se me puede decir ‘lanzado’ por dejar las cosas claras. ¿Dónde está el término medio?

Podemos estar seguros de muchas cosas. Por ejemplo, de lo que desayunaremos, de si nos gustó una película, de si nos sienta bien este o aquel abrigo. Pero hay cosas que no dependen de nosotros únicamente.

Se pueden dejar caer algunas cosas como que ‘estamos libres’. Pero llega un momento en que hay que incidir o decirle a la otra persona que ‘qué buenos amigos somos’. Imaginemos, por un segundo (esto de ser 70% optimista...), que la otra persona era aún más indecisa que nosotros y simplemente ha sonreído ante la decena de cosas dichas a lo largo de varios encuentros.

Este puede ser el principio de una hermosa amistad. La próxima vez (y esto parece un propósito del nuevo año) tendré claro lo que quiero y lucharé por ello, aunque pierda la dignidad, si la tengo.

sábado, 2 de febrero de 2008

Libro rescatado

Fue Hipócrates quien introdujo el concepto histórico de enfermedad, la idea de que las enfermedades siguen un curso, desde sus primeros indicios a su clímax o crisis, y después a su desenlace fatal o feliz. Hipócrates introdujo así el historial clínico, una descripción o bosquejo de la historia natural de la enfermedad, que expresa el término "patología". Tales historiadores son una forma de historia natural... pero nada nos cuentan del individuo y "su historia"; nada transmiten de la persona y de la experiencia de la persona, mientras afronta su enfermedad y lucha por sobrevivir a ella. En un historial clínico riguroso no hay "sujeto"; los historiales clínicos modernos aluden al sujeto con una frase rápida (hembra albina trisómica 21), que podría aplicarse igual a una rata que a un ser humano. Para situar de nuevo en el centro al sujeto (el ser humano que se aflige y que lucha y padece) hemos de profundizar en un historial clínico hasta hacerlo narración o cuento; sólo así tendremos un "quién" además de un "qué", un individuo real, un paciente, en relación con la enfermedad... en relación con el reconocimiento médico físico.


Oliver Sacks, profesor de neurología clínica en el Albert Einstein College de Nueva York, "me regala" el anterior párrafo en el prólogo de un libro llamado "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", el cual tengo desde hace dos años.

Aunque recomendado por unos profesores, una serie de casos clínicos, por muy curiosos que sean; no es lo primero que se me antoja leer cuando dispongo de algo de tiempo. Pero ya iba siendo hora de que lo empezase. Y creo que me voy a alegrar.